La colección del museo
90–150 min
Tiempo para recorrer la colección principal sin prisas. Añade alrededor de media hora para el jardín, o más si también quieres visitar el CAM.

Museo de arte y jardines · Avenidas Novas
Museu Calouste Gulbenkian
Joyas de Lalique, azulejos otomanos y pintura europea en un museo que refleja el gusto extraordinario de un coleccionista. Dedica tiempo a las obras y termina la visita con un paseo por los jardines.
De un vistazo
90–150 min
Tiempo para recorrer la colección principal sin prisas. Añade alrededor de media hora para el jardín, o más si también quieres visitar el CAM.
Fotografías
Qué ver
El Museo Calouste Gulbenkian reúne el arte que su fundador coleccionó a lo largo de toda una vida, desde el antiguo Egipto hasta principios del siglo XX. Abarca épocas y culturas muy distintas, pero se visita en un entorno íntimo: salas de techos bajos, piezas cuidadosamente elegidas y ventanas abiertas a los jardines. Es uno de los lugares de Lisboa que más se disfrutan con unas horas por delante y sin prisas.
Quizá vengas por un pintor conocido y salgas pensando en una joya o en una vasija de cerámica. La colección recorre distintas culturas y materiales, y permite descubrir algo inesperado sin necesidad de saber mucho de historia del arte. Las imaginativas joyas de René Lalique son uno de sus grandes atractivos. El edificio también marca el ritmo de la visita: las vistas de la vegetación y el agua ofrecen un respiro entre salas llenas de detalles.
Los amantes del arte podrían pasar aquí buena parte del día, aunque no hace falta conocer de antemano a los artistas. La variedad de piezas también lo hace apropiado para una primera visita a un museo. Si vas con niños, elige unas cuantas obras llamativas para buscar juntos y deja tiempo para explorar el jardín.
Mira de cerca
Observa de cerca la Libélula, el adorno para el pecho de René Lalique. La cabeza y el torso verdes de una mujer emergen de un insecto de grandes alas esmaltadas: la joya parece una pequeña criatura inquietante. Realizada hacia 1897–1898, combina oro, esmalte y piedras con una imaginación asombrosa. Las alas articuladas y la mezcla de formas humanas y de insecto tienen tanto interés como los materiales preciosos.
Jean-Antoine Houdon esculpió en mármol a la diosa romana de la caza en 1780. Una pierna levantada y un brazo extendido sugieren movimiento, pero toda la figura transmite un equilibrio sorprendente. Fíjate en las plantas que hay a sus pies: además de formar parte del tema, ayudan a sostener la escultura. Gulbenkian la adquirió de la colección del Hermitage en 1930.
La cerámica y los azulejos de Iznik merecen una pausa entre pinturas y esculturas. Busca los tallos curvos, las flores y los azules, verdes y rojos característicos de estos talleres otomanos. Una gran jarra del siglo XVI está decorada como un jardín, con flores que nacen desde la base. Incluso el asa recuerda las costuras de los recipientes de cuero de los que procede esta forma cerámica.
Además de mirar las obras, contempla el jardín a través de las ventanas de las salas. El edificio se diseñó en torno a patios ajardinados, de modo que los árboles y los cambios de la luz natural acompañan la contemplación del arte. Fuera, los caminos discurren entre césped, estanques y una vegetación densa. Un paseo permite asimilar lo que has visto antes de volver al tráfico de las avenidas cercanas.
La perspectiva de los visitantes
La amplitud de la colección es uno de los aspectos que más se repiten en las opiniones que hemos leído. Los visitantes destacan la pintura europea, las artes decorativas y las joyas de Lalique, a menudo junto a alguna pieza que no esperaban que les gustara tanto. El jardín también recibe muchos elogios: el entorno se disfruta como parte de la visita, no solo como el espacio que rodea el museo.
Algunas opiniones hablan tanto de la colección del fundador como del CAM, aunque las propuestas son bastante distintas. Hay quienes prefieren la colección histórica y quienes disfrutan añadiendo el arte moderno. Conviene elegir según tus intereses, sin dar por hecho que hay que entrar en todos los edificios. Los comentarios antiguos sirven para conocer las obras favoritas de otros viajeros, pero no para saber qué está expuesto hoy en una sala concreta.
Dedica tiempo a las piezas que es fácil pasar por alto, especialmente las joyas, las cerámicas y los manuscritos. Mirar unas cuantas con atención puede resultar más gratificante que ir deprisa de un cuadro famoso a otro. Después, el jardín ofrece un lugar agradable para descansar antes de seguir con el día.
Opiniones consultadas:
Historia

Calouste Sarkis Gulbenkian fue un empresario y coleccionista de arte de origen armenio que obtuvo la nacionalidad británica en 1902. Su actividad en la industria petrolera le proporcionó los medios para comprar arte a una escala excepcional. Durante más de cincuenta años reunió una colección según sus gustos personales, con el asesoramiento de especialistas. Su intención no era contar una historia completa del arte.
Llegó a Portugal durante la Segunda Guerra Mundial y se instaló en Lisboa en 1942. Vivió en el Hotel Aviz hasta su muerte, en 1955. Su testamento dispuso la creación de una fundación, constituida al año siguiente, y la conservación de su colección. Reunir las obras en Portugal llevó tiempo: estaban repartidas entre varios países y su traslado exigió largas negociaciones.
El museo abrió en 1969. Los arquitectos Ruy Jervis d'Athouguia, Pedro Cid y Alberto Pessoa lo diseñaron expresamente para la colección, como parte del conjunto de edificios de la fundación. Los paisajistas Gonçalo Ribeiro Telles y António Viana Barreto dieron forma al jardín. La estrecha relación entre las salas y la vegetación sigue siendo uno de los rasgos más singulares de la visita.
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Información oficial ↗La zona
El museo se encuentra en la zona norte del recinto de la Gulbenkian, con acceso desde la Avenida de Berna. Las estaciones de metro más cercanas son São Sebastião y Praça de Espanha. El jardín conecta el museo con los demás edificios de la fundación, incluido el Centro de Arte Moderna, que es un museo distinto. Reserva unos minutos para localizar la entrada correcta, en lugar de dirigirte a la primera sala de exposiciones que veas.
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Preguntas sobre el lugar
Por la amplitud y la calidad de su colección, en la que destacan las joyas y el vidrio de René Lalique, la pintura europea, la cerámica y los tejidos islámicos y el arte antiguo. La Libélula de Lalique es una de sus obras más reconocibles.
Entre 90 minutos y dos horas y media para la colección principal. Si te interesa mucho el arte, quizá quieras quedarte más. Añade tiempo para el jardín y calcula aparte la visita al CAM si también tienes previsto verlo.
No. Son dos museos distintos dentro del recinto de la Gulbenkian. El Museo Calouste Gulbenkian presenta la colección histórica del fundador; el CAM se dedica al arte moderno y contemporáneo, con una importante colección portuguesa.
No. La variedad ofrece muchos detalles en los que detenerse, desde el diseño de una joya hasta la expresión de un retrato. Puede resultar más agradable buscar unas pocas obras que intentar estudiar a fondo cada sala.
Algunas piezas pueden estar prestadas o retirarse por motivos de conservación. Si vienes principalmente por una obra concreta, consulta con el museo antes de desplazarte. Esta guía destaca piezas de la colección, pero no garantiza que la exposición de cada sala sea siempre la misma.
Equipo editorial de Visitar
Esta guía se basa en información oficial para visitantes, documentación histórica, registros de las colecciones y una selección de opiniones de viajeros.
Los tiempos de visita son orientativos. La guía se ha elaborado a partir de fuentes publicadas, sin una visita de inspección al lugar. Las fechas de las fotografías figuran en los pies de foto de la galería.
Contenido revisado: · Visitar.com
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