Esculturas y rosa de los vientos
20–30 min
Tiempo para recorrer ambos lados, observar el mapa del pavimento y hacer fotos junto al río.

Monumento y mirador · Belém
Padrão dos Descobrimentos
Un barco de piedra apunta hacia el Tajo, con las cubiertas llenas de personajes de la historia de Portugal. Recorre sus dos lados, fíjate en el mapa que hay a sus pies y sube a contemplar Belém desde lo alto.
De un vistazo
20–30 min
Tiempo para recorrer ambos lados, observar el mapa del pavimento y hacer fotos junto al río.
45–75 min
Reserva tiempo para el exterior y para entrar y subir a la terraza. Añade algo más si quieres detenerte en las salas de exposiciones.
Fotografías
Qué ver
El Monumento a los Descubrimientos se alza junto al Tajo, frente al monasterio de los Jerónimos. Sus enormes figuras y su torre en forma de vela se ven desde lejos al pasear por la orilla. Al acercarte descubrirás a quiénes se eligió para este homenaje del siglo XX a la expansión marítima portuguesa y el contexto político en el que se creó.
Hay mucho más que ver que la conocida imagen de la proa del monumento. Las figuras son distintas a cada lado: junto a navegantes y gobernantes aparecen un poeta, un pintor y un matemático. En la plaza, una gran rosa de los vientos enmarca un mapamundi con barcos y fechas. Desde el mirador cambia la perspectiva: el mapa queda a tus pies, y alrededor se extienden el monasterio, los jardines y el río.
Las esculturas y el mapa del pavimento hacen que merezca la pena detenerse aquí durante un paseo por Belém, aunque no entres. Si te interesa la historia, sus orígenes en el siglo XX resultan tan reveladores como los personajes a los que conmemora.
Mira de cerca
Enrique el Navegante encabeza el conjunto con un pequeño barco en las manos. Detrás de él, las figuras ascienden hacia la gran vela de piedra. Empieza observando el monumento desde cierta distancia para apreciar su forma y acércate después a los rostros, la ropa y los objetos. Así podrás distinguir cómo se ha representado a cada personaje.
Recorre ambos lados, sin limitarte a fotografiar el primero al que llegues. Vasco da Gama y Pedro Álvares Cabral están en el lado oriental; en el occidental aparecen el poeta Luís de Camões, el pintor Nuno Gonçalves y el matemático Pedro Nunes. Felipa de Lancaster, madre de Enrique, es la única mujer. La selección de personajes ayuda a entender qué versión de la historia nacional se quiso celebrar con el monumento.
El pavimento situado al norte del monumento merece atención por sí mismo. Dentro de la gran rosa de los vientos, un mapa de colores señala rutas marítimas con barcos y fechas. Criaturas marinas y rostros que soplan decoran los océanos. Fíjate en estos detalles antes de subir al mirador: desde arriba se aprecia el dibujo completo, pero los motivos pequeños se ven mejor a ras de suelo.
La terraza permite situar los principales lugares de Belém. Hacia el interior, más allá de los jardines de trazado geométrico, se extiende la larga fachada del monasterio de los Jerónimos; al sur, la vista la ocupa el Tajo. Mira la rosa de los vientos a tus pies y sigue después la orilla con la mirada hacia la torre. Lo que destaca aquí es la panorámica del conjunto, así que un día despejado se agradece especialmente.
La perspectiva de los visitantes
Las dimensiones y los detalles de las esculturas impresionan a muchos de los viajeros cuyas opiniones hemos leído. A menudo cuentan que disfrutaron del monumento desde fuera, con el río, el puente y el paseo de la orilla como parte del atractivo. Varios recomiendan recorrer ambos lados para ver los distintos personajes y detenerse en el mapa de la plaza.
Quienes suben suelen destacar las vistas, especialmente las del monasterio y el río. Que merezca la pena entrar depende, en parte, del interés que tengas en ver el entorno desde lo alto. Algunos viajeros se dan por satisfechos con las esculturas del exterior y prefieren reservar ese tiempo o dinero para otra visita.
El monumento encaja bien en un recorrido más amplio por Belém. Observa las figuras y el mapa y decide después si te apetece subir a la terraza. No hace falta visitar por dentro todos los monumentos de la zona: elegir uno o dos deja más tiempo para disfrutar del paseo junto al río.
Opiniones consultadas:
Historia

La primera versión del monumento se construyó para la Exposición del Mundo Portugués de 1940. El arquitecto Cottinelli Telmo y el escultor Leopoldo de Almeida crearon una estructura provisional para una exposición que transformó la ribera de Belém. Aunque represente a personajes de siglos anteriores, el monumento es una obra del siglo XX.
La exposición se celebró bajo el régimen autoritario del Estado Novo. La arquitectura, el espectáculo y una selección de episodios históricos cuidadosamente escogidos se utilizaron para fomentar el orgullo nacional y el apoyo al Gobierno. Conviene tener presente ese contexto al contemplar la sucesión de figuras heroicas. El monumento ensalza la expansión portuguesa y apenas deja espacio a la experiencia de los pueblos sometidos al dominio colonial.
En 1960 se levantó la versión permanente, coincidiendo con el quinto centenario de la muerte de Enrique el Navegante. Construida en hormigón y piedra, conservó la forma de gran carabela y el cortejo de figuras esculpidas. En 1985 se remodeló el interior para incorporar un mirador, un auditorio y salas de exposiciones. Hoy, su función también incluye interpretar la historia que el monumento original pretendía glorificar.
Planifica tu visita
Consulta la web oficial para horarios e información actualizada sobre entradas.
Información oficial ↗La zona
El monumento está junto al río, al otro lado de la carretera y las vías del tren que lo separan de la Praça do Império y del monasterio de los Jerónimos. Desde los jardines, utiliza el paso peatonal subterráneo para llegar a la orilla. Una vez allí, puedes seguir hacia el oeste junto al Tajo hasta la Torre de Belém, o caminar hacia el este, pasando por el puerto deportivo.
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Preguntas sobre el lugar
Enrique el Navegante encabeza el conjunto, acompañado de otras 32 figuras vinculadas a la expansión portuguesa. Entre ellas hay navegantes, gobernantes, misioneros, escritores y artistas. Los personajes cambian de un lado a otro, así que conviene rodear el monumento.
No. La primera versión, provisional, se creó para la Exposición del Mundo Portugués de 1940. El monumento permanente es de 1960, año en que se cumplieron cinco siglos de la muerte de Enrique el Navegante.
Puedes contemplar las esculturas exteriores y la rosa de los vientos desde el espacio público que rodea el monumento. Para entrar y subir al mirador sí hace falta entrada. El exterior merece una visita por sí solo.
No. Según la información del monumento, el ascensor llega a la sexta planta y después hay que subir 42 escalones por una escalera estrecha. El mirador no es accesible en silla de ruedas. Consulta con el monumento qué otras zonas del interior se ajustan a tus necesidades de accesibilidad.
Sí. El monasterio queda hacia el interior, al otro lado de la carretera y las vías del tren, y se llega por el paso peatonal subterráneo. La Torre de Belém está más al oeste, junto al río. Cuenta tanto con los paseos entre los monumentos como con el tiempo que quieras dedicar a cada uno.
Equipo editorial de Visitar
Esta guía se basa en información oficial para visitantes, documentación histórica, registros de las colecciones y una selección de opiniones de viajeros.
Los tiempos de visita son orientativos. La guía se ha elaborado a partir de fuentes publicadas, sin una visita de inspección al lugar. Las fechas de las fotografías figuran en los pies de foto de la galería.
Contenido revisado: · Visitar.com
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