Experimentos y actividades interactivas
120–240 min
Una visita con tiempo para probar las instalaciones, volver a las favoritas y permitir que niños de distintas edades encuentren actividades que les gusten.

Centro de ciencia interactivo · Parque das Nações
Pavilhão do Conhecimento
Construye, busca el equilibrio y pon a prueba tus sentidos en un centro de ciencia donde descubrir suele empezar por probar.
De un vistazo
120–240 min
Una visita con tiempo para probar las instalaciones, volver a las favoritas y permitir que niños de distintas edades encuentren actividades que les gusten.
Fotografías
Qué ver
En el Pavilhão do Conhecimento se anima a los niños a hacer lo que muchos museos les piden que no hagan: tocar, girar, tirar y volver a probar. Este centro de ciencia, junto a la orilla de Parque das Nações, permite experimentar los fenómenos físicos de primera mano. Un experimento que parece sencillo puede entretener a toda la familia cuando cada uno empieza a dar su explicación de por qué funciona.
Las mejores actividades plantean una pregunta que puedes investigar. ¿Qué cambia si mueves una luz, te colocas en otro sitio o ajustas un mecanismo? Es una forma de aprender mucho más atractiva que seguir una larga sucesión de explicaciones. Los adultos pueden participar sin recordar la física del colegio, y los más jóvenes disfrutan de encontrar una respuesta por sí mismos.
Las familias con niños a los que les gusta construir y experimentar son el público más evidente, pero el centro no se limita a una sola edad. Los pequeños tienen actividades basadas en el juego; los mayores pueden dedicar más tiempo a investigar la ciencia que hay detrás. Se disfruta especialmente cuando hay margen para que los intereses de cada uno guíen la visita.
Mira de cerca
En Explora, las instalaciones interactivas convierten la luz, el movimiento y otros fenómenos físicos en algo que puedes investigar. Elige una que te llame la atención y cambia una sola variable cada vez. A menudo, el segundo intento revela más que el primero. Si el resultado sigue desconcertándote, pide ayuda al personal de sala para entenderlo.
Tcharan utiliza el ambiente del circo para acercar la ciencia a través del juego. Sus actividades están dirigidas a niños de tres a doce años, aunque cada una encaja mejor en una etapa del desarrollo. Los espejos, el equilibrio y el movimiento se prestan a experimentar. Deja que los hermanos encuentren su propio ritmo, sin esperar que todos disfruten exactamente de lo mismo.
Casa Inacabada, dentro de Tcharan, convierte la construcción en una tarea compartida. Los niños pueden mover materiales y utilizar las máquinas de la zona de juegos para descubrir cómo se levanta un edificio. Ver cómo acuerdan quién hace cada cosa puede ser tan interesante como la propia construcción. Antes de participar en una sesión, pregunta al personal qué actividades son adecuadas para tu hijo.
Antes de irte, vuelve a mirar el edificio. Sus volúmenes de tonos claros y contornos nítidos, junto con los grandes espacios cubiertos, forman parte de la arquitectura de la Expo 98, que transformó esta parte de la orilla. Al acercarte a la entrada se aprecia bien cómo encajan esas grandes formas, con independencia de lo que ocurre dentro.
La perspectiva de los visitantes
Las familias cuentan a menudo que los niños se quedan absortos en las actividades. Varios de los relatos que hemos leído hablan de visitas de tres horas o más, con adultos que participan en vez de limitarse a supervisar. Destacan la ayuda del personal y la posibilidad de aprender haciendo. Para muchos, supone un cambio agradable después de un día viendo monumentos.
No todas las actividades encajan con las mismas edades. Algunas opiniones cuentan que niños mayores disfrutan de zonas pensadas para los más pequeños; otras señalan restricciones en actividades concretas. Conviene entender el centro como un abanico de opciones, sin dar por hecho que todos los miembros de la familia podrán hacerlo todo.
Deja el resto del día bastante abierto. Las opiniones más entusiastas son de familias que tuvieron tiempo para explorar y volver a sus actividades favoritas. Una parada breve y con el horario muy ajustado ofrece menos oportunidades para que los niños se impliquen de la misma manera.
Opiniones consultadas:
Historia

El edificio nació en la Expo 98 como Pabellón del Conocimiento de los Mares. Lo diseñó João Luís Carrilho da Graça y formó parte del nuevo barrio junto al río creado para la exposición. Su exterior, sólido y cuidadosamente compuesto, recuerda que el pabellón original cumplía una función arquitectónica además de educativa.
Reabrió como centro de ciencia en julio de 1999. La transformación dio un uso duradero al antiguo edificio de la exposición: los visitantes pasaron a aprender mediante experimentos, en lugar de limitarse a mirar. Forma parte de Ciência Viva, la red portuguesa que acerca el conocimiento científico al público.
Explora sigue un enfoque desarrollado en el Exploratorium de San Francisco: hacer accesible un fenómeno natural y dar a las personas los medios para investigarlo. Entender esa idea antes de venir resulta más útil que conocer una lista de todas las instalaciones. El centro se disfruta con curiosidad, paciencia y disposición a equivocarse antes de volver a intentar algo.
Planifica tu visita
Consulta la web oficial para horarios e información actualizada sobre entradas.
Información oficial ↗La zona
El centro está en el Largo José Mariano Gago, a poca distancia a pie del Oceanario y de los amplios paseos de Parque das Nações junto al río. La estación de Oriente queda más hacia el interior. Puede ser la actividad principal de una mañana o una tarde, seguida de un paseo por la orilla. Si añades el Oceanario, tendrás una jornada bastante más completa.
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Preguntas sobre el lugar
Hay actividades para varias edades. Tcharan está pensado para niños de tres a doce años, mientras que el resto de las propuestas científicas también pueden interesar a niños mayores y adultos. Algunas actividades tienen requisitos propios de edad o altura.
Puede merecerla si te gusta la ciencia interactiva y tienes ganas de participar. La visita es activa y suele ser animada; no es un recorrido tranquilo entre instrumentos científicos históricos.
Entre dos y cuatro horas, según los intereses de los niños. Una familia a la que le guste repetir experimentos puede llegar fácilmente a las cuatro horas. Para una visita más corta conviene elegir unas pocas zonas.
Sí. Están cerca, pero cada uno puede ocupar varias horas. Deja tiempo para comer y descansar al aire libre, en lugar de programarlos uno detrás de otro sin ninguna pausa.
Equipo editorial de Visitar
Esta guía se basa en información oficial para visitantes, documentación histórica, registros de las colecciones y una selección de opiniones de viajeros.
Los tiempos de visita son orientativos. La guía se ha elaborado a partir de fuentes publicadas, sin una visita de inspección al lugar. Las fotografías incluyen sus créditos y pueden mostrar exposiciones o espacios tal como eran en otras fechas.
Contenido revisado: · Visitar.com
Imagen redimensionada; fuente y licencia indicadas.